miércoles, 2 de marzo de 2016

"Ponéle: La mugre" por Dani Liñares (27/8/15)

La mugre es uno de mis temas favoritos. Yo creo que mi carrera filosófica arrancó pensando en la mugre. Porque tiene mucho para dar, y es como dice la apertura del programa, es algo que por ahí está más escondido, no se quiere ver, también está la metáfora de guardar abajo de la alfombra la mugre, ¿no? Y bueno, hoy arrancamos el programa preguntándonos qué es la mugre... Y yo hago la siguiente distinción, me parecía pensarlo en tres categorías: la mugre, la basura, y el desperdicio. Quizás haya alguna otra categoría que no llegué a pensar, ¿no?
Basura claramente es lo menos, es lo que no sirve, es lo que es una cagada. Existe como insulto: “Sos una basura”. Pero no es tan común decir sos una mugre, ¿no? “Estás hecho una mugre”, podría ser, y bueno, volvemos a la diferencia entre ser y estar de Rodolfo Kusch.
Y la mugre, a diferencia de la basura, que es algo tan absoluto, la mugre para mí es como la versión cotidiana de la basura. La mugre es como... —al menos yo lo entiendo así— es con lo que uno convive. Son los platos de ayer, la mugre del piso... En fin, las cosas, la mugre. “Mugre” entre comillas, porque son cachos de planeta.
Yo le tengo mas cariño a la mugre que a limpiar, primero que nada. Y a partir de ahí, a partir de mi vagancia para limpiar, traté de ponerle un marco teórico que lo justifique, que por otra parte es algo que todos los filósofos hacen en algún punto, desarrollar una filosofía para hacer lo que quieren.
Y el desperdicio, claramente, esa tercera otra categoría, sería —a mi entender, o lo quiero llamar así— todo aquello que, pudiendo ser aprovechado, no se aprovecha, teniendo el potencial de no ser basura, sea porque se puede comer y en cambio se pudrió, sea porque se puede reciclar y en cambio fue a parar al río de Quilmes.
Y después por otro lado, esto que decía Kusch, que uno piensa desde un lugar y ese lugar te condiciona el pensamiento. En tal sentido, hay un punto en el que uno distingue la basura, el desperdicio y la mugre de una manera muy personal, es bastante subjetivo qué es lo que es basura, y qué es lo que no es basura. Me acuerdo de cuando yo era una joven muchacha en la vida, en la vida familiar, conviviendo con mi núcleo materno... Además, cómo los condicionamientos sociales, en esta sociedad, en seguida, si hablamos de limpiar, de mugre, nos remiten a nuestra madre, a nuestra figura materna. Bueno, la cuestión es que mi vieja desarrollaba una actividad que, a mi parecer, era muy mugrienta, pero no en el sentido lindo de la palabra: Yo no sé de que estará compuesta la cera para depilarse, pero no me imagino que haga muy bien respirar eso. Mi vieja tenía la puta costumbre de, en una hornalla, estar preparando la comida, y en la otra hornalla, estar aflojando la cera; se juntaba todo en el vaho de la cocina. Y el gusto de la comida por ahí era lo de menos, por ahí nos estábamos envenenando todos juntos. Lazlo Baza, experto en artículos de perfumería, acota que ahora las ceras de depilar vienen especialmente indicadas para ser calentadas en el microondas, entonces, en ese receptáculo cuadradito, tan compacto, donde los aromas pueden compartirse, uno puede calentar la cera para depilarse y le queda el sabor a la sopa que se va a calentar al rato, y a todo lo que venga después, y todo porque la vida moderna exige que todo sea más práctico.
Y bueno, había largas discusiones por eso, porque para mí era basura mezclar esa cosa con la comida. Y otra actividad, en relación a la comida también, que mi madre desarrollaba era... No sé cómo serán las preferencias de ustedes. Para pensar las cosas a veces sirve llevarlas a los extremos. ¿Qué preferís? ¿Comer con el plato sucio con la mugre de ayer, o con el plato embadurnado de detergente? Gaby Klier agrega que la lavandina es altamente cancerígena, están todos los radicales libres de la lavandina, es como mandarte rayos x en el piso y en toda tu casa y después tocarte con rayos x, tenemos una idea de limpieza que es dañina, absurda, y que tiene que ver, quizá, con el vivir todo controladamente.
Es una cuestión que termina siendo epistemológica, tiene que ver con lo que uno quiere creer, y en qué fuentes quiere creer. Mi madre, al utilizar desesperadamente el detergente segundos antes de usar el plato para comer, está poniendo una fe en lo que le dice la propaganda del detergente. Por ejemplo, ahora hay una propaganda de Lysoform que te muestra que también le podés tirar Lysoform al picaporte de la puerta. ¿Por qué? Porque lo tocan personas. Al picaporte de la puerta lo tocan personas. Y las personas son una mugre. Las personas contagian enfermedades. Y esto tiene que ver con todo este gran sistema de aislamiento progresivo que nos va a dejar completamente solos e inmunizados. Y entonces, está esta cuestión de que uno prefiere detergente o las bacterias, que en última instancia las bacterias serían vida, no sé por qué no nos ponemos ecológicos con las bacterias. Ponéle que el medio ambiente lo hacés mierda: te jodés vos, ¿no?; pero la ecología con las bacterias no tiene absolutamente nada que ver. Y, en ese sentido, a mí me parece que también hay una cuestión que tiene que ver con la inmunidad. Con la fe en determinados tipos de inmunidad. Una vez charlando con un Doctor, Doctor en Medicina, me decía que sí, que sí existe la hipocondría, y que un hipocondríaco se puede creer la enfermedad al punto de generarse esa enfermedad. Y yo le decía: “Bueno, pero entonces también debe haber inmunidad psicológica”. “No, no no”. Pero sí, sí, sí. Porque es de la mente también, porque si vos estás abierto a la posibilidad de enfermarte, más probablemente vas a pescarte algo. Y entonces, escribí un texto que solía leer, que se llama “Asepsia regulada”, y como subtítulo: “Ecología versus Higiene”, y que trataba de todo esto, del detergente, de la bacteria, que la ballena sí pero la bacteria no, y terminaba citando a Nietzsche que decía que para que la soga no se corte, primero hay que morderla. Y ahí le pegaba una buena lamida al piso. Para inmunizarme.

domingo, 17 de enero de 2016

"Astucia para refrescar" por Simón Ingouville (18/01/2016)

Ante todo, el calor, es una sensación, importantísima, porque es, por una lado un sensor que  nos alerta que nos alejamos de la franja de seguridad en la que podemos vivir y dentro de esa franja es una sensación de disgusto y placer que hace al bienestar más que a la vida. mientras la primera es de vida o muerte también es bastante instintiva, la segunda, en cambio se trata de mejorar la experiencia, con astucia, imaginación y conocimiento. podríamos hablar de sintonía gruesa y sintonía fina. podemos modificar el clima y su sensación , con algunos simples trucos. que se hacen con la mente, actuando sobre el cuerpo o sobre el ambiente.

LA MENTE:
En principio, asumir las diversas sensaciones térmicas, frío, fresco, amable, calurosos y soporífero. distinguirlas, habitarlas, familiarizarse, encontrar los límites de uno y la temperatura ideal y apreciar los cambios, la ducha es un buen lugar para practicar. cada una de esas sensaciones, actúan principalmente sobre la piel, y tienen sus matices, y cuando nos son apreciables, ya no son tan molestas. luego hay puntos claves para refrescar un cuerpo humano como para calentarlo.

EL CUERPO:
La gran masa calórica está en el torso. eso hay que abrigar para no perder calor, y para refrescarse hay que buscar las venas cercanas a la piel, muñecas y tobillos. el agua es perfecta para refrescar estas zonas y todas, ya que al evaporarse consume mucha energía, y si a eso le agregamos viento, la evaporación es mucha y refresca mogollón. para prolongar el tiempo de acción, se aplica a la piel alguna tela mojada que queda mojada y trabajando en refrescar mucho más tiempo.

LA ROPA, y LOS ACCESORIOS:
Las telas que nos cubren, también conocidas como ropa, por sus materiales y sus colores hacen gran control de temperatura. no sólo abrigan, también refrescan, no son para cubrirnos los pudores, son para protegernos. (((Un beduino en el Sahara, a 48 grados, bien tapado con telas claras, que respiren, no padece calor como un esquimal no padece frío con su sobretodo de foca en los 48 del desierto polar ártico.))) Los colores oscuros absorben abrumadoras cantidades de calor de los rayos del sol, los claros no. La respirabilidad de la tela también es clave, porque el paso del aire refresca porque se lleva el calor. así mismo en el sopor acuciante de de los días sin viento, se puede disponer de un abanico, maquinita manual de viento. La sombra ayuda mucho también, la tecnología que la proporciona se llama, acertadamente, sombrero.

OTRAS COSAS DEL CUERPO:
El movimiento, genera calor, y también generan calor los alimentos. y aquí la paradoja energética de que el movimiento consume la energía que trae el alimento. en cualquier caso, es bueno comer poco para evitar calor, y pocas calorías, lo dice su nombre. el alcohol también las tiene, por eso los escandinavos beben como cosacos. pero es a través de la piel que ocurre el mayor intercambio de temperatura. mojarse o acostarse sobre una piedra fría refresca mucho, al punto que no debe nunca uno dormir con la espalda o el pecho contra la piedra fría. Chupa demasiada temperatura y se siente como tuberculosis.

EL AMBIENTE:
Hay una temperatura que además de estar dentro de la franja vital, da placer. es una zona muy pequeña y variable, es incluso cuestión de gustos(zonas, razas, costumbres tienen bastante que ver. pero creo que por lo general, para nuestras latitudes y costumbres podríamos situar  alrededor 22 grados. Donde la temperatura y su sensación no es ni fría ni caliente, no solo no despierta alertas sino que además, da gusto. Uno puede concentrar en la piel y gozarla la sensación. ocurre a menudo en nuestra querida buenos aires, y, lograrla en casa resulta fácil todo el año. Tiene estrategias y herramientas distintas en verano y en invierno, pero se basan en los mismos conceptos térmicos. se trata a grandes rasgos de administrar la calor. hoy, vamos a hablar del verano, ya que como dijo el belga Julio Cortázar, la canícula impera en la metrópoli. Se trata principalmente de evitar los calores que arrojan sobre nuestra casa el sol. y de aliviar la acumulación inevitable de ese calor en los materiales de casa lo más rápido posible, sobre todo una vez que el sol bajó y, entonces, si refrescamos, ya queda fresco. para ello contamos con varios aliados, principalmente, la sombra, el agua, el viento y las plantas.

SOMBRA:
La mayor parte del calor en la tierra nos llega atravesando el espacio vacío en forma de rayos del sol, su misma condición de rayos hace que al interponer cualquier cosa en su línea directa nos proteja de ellos o sea, hacer sombra. y por ende no se acumule toda esa calor, en ella durante todo el día, en nuestra casa. una pared al rayo del sol, en un día de verano se calienta hasta bien adentro, kilos y kilos de calor y queda horas devolviendo ese calor lentamente al ambiente. Una que no le da el sol se calienta superficialmente y, las superficies se frescan con facilidad. Una sombra la da cualquier cosa puesta entre la casa y el sol. y detiene cantidades grandes de calor de llegar a la casa. adonde va ese calor que no llega a casa, no lo sé. Reconozco que seguramente es el calor a algún lado vaya, pero al menos no va a parar a casa.

LAS PLANTAS:
Las plantas dan sombra. ya por eso están bien, pero las plantas, además, transforman ese calor en crecimiento, o sea, Comen calor y lo hacen sombra. El calor que cae sobre la planta no va a ningún lado, pasa a ser sombra y vida por eso las plantas no se calientan, o alguna vez te subiste a un árbol y estaba caliente como cuando te subiste al auto a las tres de la tarde en una soleada playa de estacionamiento. Las plantas además están hechas de agua, y el agua es una gran reguladora de temperatura. Las plantas además vienen con tierra, que también retiene una humedad y es una fuente de estabilidad térmica muy amable. si no hay tierra firme, al menos en macetas. las plantas entonces, pensando climáticamente, son gran lugar para guardar agua y transformar el sol. además de las innumerables alegrías que dan y miserias que alivian en otros aspectos.

EL AGUA:
El agua refresca cuando está fría y nos tiramos en ella, obvio, pero su mayor aprovechamiento consiste en mojar y estar mojados (por eso sudamos), no podremos vivir debajo del mar, pero podemos pasarla húmedos. nosotros y la casa. Su efectividad consiste en que el agua, al evaporarse, se lleva muchísimo calor, lo consume para cambiar de estado, entonces, al caer el sol, pegarle una regada a la terraza, a las paredes, al piso le saca a la casa el calor del día. Dejar trapos y toallas viejas mojados en el piso de la cocina, refrescan abundante y da mucho gusto pisarlos descalzos. cuando hace demasiado calor, yo mojo hasta la biblioteca y los libros, dejar la bañera medio llena ayuda < refrescar en el baño, y uno además se puede zambullir a cada rato mantenerse alegremente mojado. si los pisos y las paredes absorben un poco el agua que le tiramos mejor, cuanta más agua retienen, más agua evaporan, más energía liberan. y no hace falta mucha agua para ello. es sorprendentemente poca, sobre todo si las superficies absorben, porque el agua se queda en vez de correr hacia la alcantarilla. con pocos baldes se refresca considerablemente un patio sobre todo si se cuenta con un aspersor o spray, que por otro lado da muchísimo placer a la piel cuando es rociada. con estos mismos conceptos, con piedras y agua y una corriente de aire bien lograda, en el lugar más escondido al sol de la casa se puede generar un espacio muy fresco, una heladera que no se apaga nunca, mientras se mantenga húmeda, que si es bajo tierra se mantiene mucho sola.

EL VIENTO: 
El viento, como ya dijimos ayuda mucho en la evaporación del agua y por eso refresca tanto, peo no solo por eso es genial el viento, juega de varias maneras, en la liberacióde calor de la casa, pero principalmente llevándose el calor que los materiales guardan del sol durante el día, esos asoman al aire y el viento los arrastra y así da lugar a que se asome otro y arrastralo también. así funciona la conducción e calor, y también en la convección, que son los circuitos que se generan de aire por las diferencias térmicas, como las corrientes térmicas, funcionan a una escala considerable, puede ser en un cuarto o en un valle, pero siempre está ocurriendo, y aunque técnicamente no es viento, se le parece, y vamos a considerarlos como fluidos, que queremos conocer y comprender para aprovechar o contrarrestar, con alguna ventanita astutamente ubicada y abierta, o, de ser necesario un ventilador. esto va a permitir que movamos masas de aire a través de zonas frescas (el patio) hacia la zona a refrescar (el cuarto) y se vayan por donde quiere entrara el calor no permitiéndolo (el altillo) .


Teniendo estas aristas en cuenta se puede actuar sobre la calor y nuestro sentir casi en cualquier lado y mantenerse casi constantemente en una sensación térmica que no solo no alarma sino que da placer.

"Ponéle: Destrucción" por Dani Liñares (28/12/2015)

 
Fotograma de la película El Imperio contraataca.

Voy a hablar de la destrucción de la posibilidad de la creación colectiva del universo. Me voy a ir al carajo.
Bueno, diera toda la impresión de que habría un universo, y que ese universo sería compartido, ¿no? Lo estaríamos compartiendo acá, parece que estamos juntos. Habría un micrófono, que no sería sinónimo del universo, pero lo estaríamos compartiendo. Y cada uno tiene posibilidad de ejercer... actos, ponéle. Y está en la voluntad de cada uno. Sería el universo coercionable por un montón de voluntades que confluyen, que confluyen en la materia, básicamente. Entonces, hablando de destrucción y toda esa cosa, el programa hoy trata de destrucción, y qué sé yo: el Apocalipsis. El Apocalipsis es como paradigma de la destrucción, si bien no es el único, según cuántos dioses tengas, porque si tenés muchos dioses, te pueden destruir de distintas maneras. En realidad el Apocalipsis es un libro.
Se comunica un oyente y nos dice al respecto: “El relato apocalíptico arranca con una advertencia: ‘Tengan cuidado, estén alerta porque los van a querer engañar’. Luego aparecen las características más típicas del género: guerras, catástrofes... Es una crisis porque está por nacer un mundo nuevo. Por eso el Apocalipsis no es un relato de la muerte: la destrucción es el estado en el que se está viviendo. Pero el hincapié se hace en lo nuevo, en lo que viene.”
El oyente hace referencia a “características del género”. El género: profecía. O sea, así como el Antiguo Testamento... Esto es como La guerra de las galaxias: Episodio I, Episodio II, Episodio III... No sabemos si hay precuela, o si La Biblia es la precuela. El Episodio II termina con el Apocalipsis, y el Episodio I termina con... Los episodios terminan con profecías, básicamente.
Pero vamos al Apocalipsis, porque si no nos vamos a ir a la mierda, vamos a estar hablando 2000 años de cualquier boludez. El tipo, este Don Juan, cuando... Porque, ¿qué es la Biblia? Hay que decirlo, ¿no?, para entender lo que el tipo está destruyendo cuando pone el punto final. El tipo cuando nos dice sí, caerán las montañas, no sé qué, y aparece una espada, un pescado, hay imágenes re-peposas y qué sé yo... Le daban a la pepa, eso de que ay, la ostia, te la ponés en la lengua y no la tragás... ¡Vamos! Es muy curioso: ponerse un cosito re-finito en la boca y tenerlo así quietito... ¡Se estaban empepando! Después, bueno, todo se desplaza: Antes se bautizaban en el río, ahora te tiran agüita; antes se empepaban, ahora te dan un cacho de Mantecol, una feta de Mantecol, qué sé yo... El mundo se pone cada vez más metafórico, en el sentido de que después a la comidita del astronauta le vamos a decir comida en el futuro.
Cuestión que el tipo, cuando termina el Apocalipsis, cuando dice sí, van a ver, va a pasar esto, lo otro, se cae todo a pedazos, se va todo a la puta que lo parió, así como para tener miedo en el futuro, como cuando viene el meteorito y esas cosas. El tipo cierra su libro, un libro que se llama Biblia, que significa “libros”, y no “los libros” como se cree. O sea, Biblia es un título en Latín, y es plural, es “libros”, pero no tiene artículo, no es “los libros”, el artículo lo agregó la ignorancia clerical del Latín, porque la a final en este caso no es terminación de femenino, sino de sustantivo neutro plural. “Los libros” te diría: hay estos libros y no hay más nada. Hay libros, son libros, uno lo escribió Fulanito, otro lo escribió Menganito, después vino un editor y dijo: “Bueno, estos son apócrifos, esto no es la palabra de Dios”, distinguió: a éste le habló Dios, a éste no le habló Dios; al que le habló Dios lo editamos, lo ponemos en la compilación. Después vino la imprenta y multiplicó esta cuestión al infinito.
Ahora, el tipo, este Juan, cuando termina el Apocalipsis dice... Es memorable, porque la Biblia la escribieron, además de Fulanito y Menganito, Daniel, Pedro, Juan, Simón, Mateo, Marcos... Un montón que andaban por ahí y se les cruzó Dios y les dijo que escriban... Y el tipo termina diciendo —mirá qué caradura— en el Episodio II... Porque el Episodio I... ¿qué era? Los libros del primer testamento eran libros de leyes, libros de Historia, y libros de anécdotas, qué sé yo, alguna enseñanza, la boludez. Los libros de Historia eran para justificar la posesión de la tierra: Mirá, Dios me dio la escritura que dice que acá es mío. ¡Uy, está lleno de gente! Bueno, pero mirá: tengo la escritura. Una cosa así (similar es la utilización del mito de Eneas, como sobreviviente de Troya y fundador del linaje romano, escrito a pedido del Emperador para justificar la invasión a Grecia, pero ése es el Episodio V). Después los libros de leyes son los que viene a modificar el Nuevo Testamento (es una nueva Constitución, una reforma constitucional, no sólo de los 10 mandamientos, porque hay más leyes que los 10 mandamientos, el Deuteronomio te dice que tenés que cagar a piedrazos a los borrachos, y muchas cosas más, buen libro, es muy divertido)...
Entonces, venía bastante colectiva la cuestión. Pero el tipo, este San Juan... Don Juan... cierra la Biblia con el Apocalipsis, y la última oración es... ¡Luego de haberle agregado una segunda parte, luego de haberle agregado una secuela a la primera parte el caradura tira una maldición sobre el que quite o agregue algo a este libro! ¡Es la precuela de Clarín! Clarín es el 874 capítulo de esto. Una cosa que más o menos venían escribiendo entre todos... Bueno, un editor aparece en un momento... ¡Él fue el editor! Y destruyendo la colectividad del discurso se aseguró la última palabra.

sábado, 2 de enero de 2016

Destrucción. Descartes del 28/12/2015

Destrucción en 3 actos
  1.  Kali baila con la lengua afuera sobre el cuerpo de un hombre elefante, sobre otros demonios vencidos también. Sostiene una cabeza de un degollado en una mano, en otra un sable sangriento, hay manos de más. Es azul, o negra. Con sus tres ojos puede ver el pasado, el presente y el futuro. Para ella el tiempo es como un paisaje: todo existe en simultaneo. Para la diosa mirar una vida desde el nacimiento a la muerte, es como mirar una montaña. El pico existe en simultáneo a una piedra de la base ( y como para los trafalmadorianos de Vonnegutt, estar muerto es sólo una forma de estar que coexiste con todos los momentos del vivo).
    De golpe se escuchan gritos, llantos de un niño y es que Kali en la exaltación luego de la batalla contra los demonios, no notó que quien estaba bajo sus pies era su esposo, hombre elefante, Shiva. Kali lo levanta en brazos y lo mece. Kali es la amante y es la madre. Es la destrucción y el principio creativo femenino, shakti. La mujer azul es llamada diosa de la destrucción.
    Kal es tiempo en sánscrito, la diosa, el inevitable destino: todo cuerpo muta, el tiempo destruye todo lo que construye. Como dice Jorge Luis:

    Sólo perduran en el tiempo las cosas
    Que no fueron del tiempo.
    Aquello que pertenece al tiempo inevitablemente se enfrentará con Kali. Todo ego tiembla con su presencia, sólo existimos gracias a un cuerpo (temporal. Fin.) Kali baila con la lengua afuera.

  1. Yo no creería más que en un dios que supiera bailar.
    Y cuando vi a mi demonio lo encontré serio, grave, profundo, solemne: era el espíritu de la pesadez.
    Él hace caer a todas las cosas.
No con cólera sino con la risa se lo mata.
He aprendido a andar, desde entonces me dedico a correr.
He aprendido a volar: desde entonces no quiero ser empujado para moverme.
Ahora soy ligero, ahora vuelo, ahora me veo a mi mismo por debajo de mi.
Ahora un dios baila a través mío
Frederich Nietszche, Así habló Zaratustra.

  1. Don Juan todo el tiempo se ríe. En todos los libros de Castaneda, carlitos habla y Don Juan ríe. El maestro cuenta que para enfrentar a la muerte hay que prepararle un gran baile. El aprendizaje del guerrero se trata de eso: ensayar una buena danza para cuando la muerte los toque. La muerte siempre está. A la izquierda, silenciosa. Es el consejero más sabio. Frente a cualquier momento desesperado (nuevos gobiernos, huelga de amores, dispersión existencial), Don Juan recomienda: mirá a tu izquierda y la muerte te dirá “Todavía no te he tocado”.
    Entonces podremos saber que nada es TAN desesperado.
TELÓN

Se corren los asientos del medio. Esto no se trata de observar sentado y paciente.
Nietszche y Don Juan están de acuerdo: hay que recuperar el cuerpo. Ahora que dios a muerto, lo que importa es recuperar el instante. Todo lo vivo. El guerrero es feliz porque tiene un gran amor y es la tierra, aquella que lo cuida y mece. Kali.

Se escucha la música del tiempo y todos nos paramos para bailar.

viernes, 25 de diciembre de 2015

DESCARTES, Conservación (Programa del 21/12/2015)

Según la real academia española (institución conservadora, si las hay), CONSERVAR tiene que ver con mantener algo o cuidar de su permanencia o bien mantener las propiedades de una entidad dada.
Si hacemos el trabajo de repetirnos
“hay que conservar”
“hay que conservar”
“hay que conservar”
con los ojos cerrados podremos imaginarnos osos pandas, koalas y sus conservacionistas, embarrados, en la selva.
El mandato de la conservación hoy en día tiene que ver con los problemas ambientales y este desesperado y loable intento (vale bien decir: sólo para algunos desesperados), de mantener un mundo con pinguinos y zorros. Pero, ¿por qué conservar ecosistemas, especies, zorros? Hay varias respuestas pero en principio podemos señalar dos. Para la primera, citando a un probervio indígena: la tierra no la heredamos de nuestros ancestros, se la pedimos prestada a nuestros hijos. Independientemente de tener o no hijos, la cuestión ética (es decir, del valor, de lo que nos importa hacer con nuestra libertad) es trans-generacional. Lo que cuidamos no lo cuidamos por nosotros, lo cuidamos por los otros, por los que vienen. Esa es una respuesta a porqué conservar al koala o al condor (que en culturas andinas tiene otro tipo de simbolismo y significado profundo). Este cuidado de lo otro quizás se relacione con la conservación en el arte: tengamos una mona lisa impoluta para que los que vienen puedan “disfrutarla” (pagando la entrada, viajando a parís y todo eso, claro).
La segunda respuesta se aleja del humano como centro: es el zorro el que tiene valor, y el bosque también. Por eso debemos cuidarlos. Esta idea, la del valor intrínseco -si no estuviésemos tan perturbados por la relación moral vs. legal- es simple de ver entre humanos: un argumento para no dañar o asesinar a alguien es que ese alguien vale, merece cuidado de por sí.

Lejos de las ballenas, los zorros y los bosques hay otro tipo de conservas: la que se hacen de berenjenas, pepinos o vizcachas. La vizcacha es un mamífero americano que construye vizcacheras y se parece a un mapache (o al menos eso pienso. Ver imágen). Aquí se cuida el recurso berenjena o vizcacha y el esfuerzo por haberlos trozado y puesto en vinagre. Ciertamente las conservas no son algo que conservan a las vizcachas de la misma forma que se conserva a un panda en el bosque.

Volvamos a la ciudad: ¿que conservamos? Miremos los carteles: la piel sin arrugas, las axilas “sexys”, las piernas sin várices, la depilación sin marcas. Vivimos en una cultura anti age, es decir: anti edad, anti vejez. Cuando “conservamos” la juventud del cutis negamos nuestros años (basta ver a graciela borges para negar la vinculación de mujer-abuela... o a Moria). La pregunta es qué se cuida con las cremas, los botox y las operaciones. La respuesta parece ser una: LA IMAGEN.
La imagen es aquello que los otros ven y los otros quieren ver lo que pide el mercado. Con la crema antiestrías cuidamos el mercado.

Nos queda una asepción: conservar la tradición. En algunas culturas uno de los legados tiene que ver justamente con la responsabilidad de mantener ese legado. Es allí donde aparece el cuidado de los ancianos y el valor de la vejez como algo en sí (¿y son esos los conservadores o estamos hablando de otra cosa?). Pero... ¡nosotros vivimos en el anti age! ¡Somos la cultura que niega la edad! (y solo así podemos declarar nuestro período histórico de la Modernidad como adjetivo de lo novedoso... Ningún medieval diría “¡ay! Que molino medieval” de la misma forma que nosotros decimos “¡qué reloj moderno! Tiene luces LED”). Vivimos en la cultura de la tecnología como sinónimo de progreso. El progreso rechaza lo viejo, como hoy rechazamos el celular que no sea touch, la tele que no sea plana, o la no tele. Lo que importa es lo nuevo, lo que cambia (más gigas! Más gigas!). Y acá la paradoja: en el antiage negamos el cambio de una cultura que profesa el cambio.

Pero nos faltan apéndices: estamos rodeados de conservadores. Hay cosas que no se ponen en juego: el matrimonio es de a dos, la propiedad es privada, el tiempo es dinero. La pregunta es: si es que todo cambia constantemente, ¿por qué hay cosas que se mantienen invariables?

Ya vienen los franceses muertos, Foucault nos dice: lo que no cambia es aquello que está sometido a relaciones de poder. Como las vizcachas a su frasco, como las tetas ingrávidas al tinellismo, como el trabajo a su patrón.
Si conservar es cuidar algo, entonces la pregunta es qué estamos conservando y qué es aquello que queremos cuidar.

¿Qué te importa cuidar?