domingo, 17 de enero de 2016

"Ponéle: Destrucción" por Dani Liñares (28/12/2015)

 
Fotograma de la película El Imperio contraataca.

Voy a hablar de la destrucción de la posibilidad de la creación colectiva del universo. Me voy a ir al carajo.
Bueno, diera toda la impresión de que habría un universo, y que ese universo sería compartido, ¿no? Lo estaríamos compartiendo acá, parece que estamos juntos. Habría un micrófono, que no sería sinónimo del universo, pero lo estaríamos compartiendo. Y cada uno tiene posibilidad de ejercer... actos, ponéle. Y está en la voluntad de cada uno. Sería el universo coercionable por un montón de voluntades que confluyen, que confluyen en la materia, básicamente. Entonces, hablando de destrucción y toda esa cosa, el programa hoy trata de destrucción, y qué sé yo: el Apocalipsis. El Apocalipsis es como paradigma de la destrucción, si bien no es el único, según cuántos dioses tengas, porque si tenés muchos dioses, te pueden destruir de distintas maneras. En realidad el Apocalipsis es un libro.
Se comunica un oyente y nos dice al respecto: “El relato apocalíptico arranca con una advertencia: ‘Tengan cuidado, estén alerta porque los van a querer engañar’. Luego aparecen las características más típicas del género: guerras, catástrofes... Es una crisis porque está por nacer un mundo nuevo. Por eso el Apocalipsis no es un relato de la muerte: la destrucción es el estado en el que se está viviendo. Pero el hincapié se hace en lo nuevo, en lo que viene.”
El oyente hace referencia a “características del género”. El género: profecía. O sea, así como el Antiguo Testamento... Esto es como La guerra de las galaxias: Episodio I, Episodio II, Episodio III... No sabemos si hay precuela, o si La Biblia es la precuela. El Episodio II termina con el Apocalipsis, y el Episodio I termina con... Los episodios terminan con profecías, básicamente.
Pero vamos al Apocalipsis, porque si no nos vamos a ir a la mierda, vamos a estar hablando 2000 años de cualquier boludez. El tipo, este Don Juan, cuando... Porque, ¿qué es la Biblia? Hay que decirlo, ¿no?, para entender lo que el tipo está destruyendo cuando pone el punto final. El tipo cuando nos dice sí, caerán las montañas, no sé qué, y aparece una espada, un pescado, hay imágenes re-peposas y qué sé yo... Le daban a la pepa, eso de que ay, la ostia, te la ponés en la lengua y no la tragás... ¡Vamos! Es muy curioso: ponerse un cosito re-finito en la boca y tenerlo así quietito... ¡Se estaban empepando! Después, bueno, todo se desplaza: Antes se bautizaban en el río, ahora te tiran agüita; antes se empepaban, ahora te dan un cacho de Mantecol, una feta de Mantecol, qué sé yo... El mundo se pone cada vez más metafórico, en el sentido de que después a la comidita del astronauta le vamos a decir comida en el futuro.
Cuestión que el tipo, cuando termina el Apocalipsis, cuando dice sí, van a ver, va a pasar esto, lo otro, se cae todo a pedazos, se va todo a la puta que lo parió, así como para tener miedo en el futuro, como cuando viene el meteorito y esas cosas. El tipo cierra su libro, un libro que se llama Biblia, que significa “libros”, y no “los libros” como se cree. O sea, Biblia es un título en Latín, y es plural, es “libros”, pero no tiene artículo, no es “los libros”, el artículo lo agregó la ignorancia clerical del Latín, porque la a final en este caso no es terminación de femenino, sino de sustantivo neutro plural. “Los libros” te diría: hay estos libros y no hay más nada. Hay libros, son libros, uno lo escribió Fulanito, otro lo escribió Menganito, después vino un editor y dijo: “Bueno, estos son apócrifos, esto no es la palabra de Dios”, distinguió: a éste le habló Dios, a éste no le habló Dios; al que le habló Dios lo editamos, lo ponemos en la compilación. Después vino la imprenta y multiplicó esta cuestión al infinito.
Ahora, el tipo, este Juan, cuando termina el Apocalipsis dice... Es memorable, porque la Biblia la escribieron, además de Fulanito y Menganito, Daniel, Pedro, Juan, Simón, Mateo, Marcos... Un montón que andaban por ahí y se les cruzó Dios y les dijo que escriban... Y el tipo termina diciendo —mirá qué caradura— en el Episodio II... Porque el Episodio I... ¿qué era? Los libros del primer testamento eran libros de leyes, libros de Historia, y libros de anécdotas, qué sé yo, alguna enseñanza, la boludez. Los libros de Historia eran para justificar la posesión de la tierra: Mirá, Dios me dio la escritura que dice que acá es mío. ¡Uy, está lleno de gente! Bueno, pero mirá: tengo la escritura. Una cosa así (similar es la utilización del mito de Eneas, como sobreviviente de Troya y fundador del linaje romano, escrito a pedido del Emperador para justificar la invasión a Grecia, pero ése es el Episodio V). Después los libros de leyes son los que viene a modificar el Nuevo Testamento (es una nueva Constitución, una reforma constitucional, no sólo de los 10 mandamientos, porque hay más leyes que los 10 mandamientos, el Deuteronomio te dice que tenés que cagar a piedrazos a los borrachos, y muchas cosas más, buen libro, es muy divertido)...
Entonces, venía bastante colectiva la cuestión. Pero el tipo, este San Juan... Don Juan... cierra la Biblia con el Apocalipsis, y la última oración es... ¡Luego de haberle agregado una segunda parte, luego de haberle agregado una secuela a la primera parte el caradura tira una maldición sobre el que quite o agregue algo a este libro! ¡Es la precuela de Clarín! Clarín es el 874 capítulo de esto. Una cosa que más o menos venían escribiendo entre todos... Bueno, un editor aparece en un momento... ¡Él fue el editor! Y destruyendo la colectividad del discurso se aseguró la última palabra.

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